El jardín eterno de los niños
El agua es el resplandeciente lenguaje puro de la sabiduria divina. Desde ella emana el jardin de la realizacion del ser, el espiritu. Las flores o el fragante florecimiento de las cualidades espirituales. La vid, es el fruto del jardin, el alma. El dulzor de la uva es el goce del alma, la bienaventuranza revitalizadora.
La conciencia contempla el fascinante jardín interior del espiritu y se deleita en su embriagador gozo de la realización del ser. El alma nutre secretamente aquellas florecientes cualidades cuyo fragante gozo jamas se desvanece. Si caminas junto a las aguas curativas de la sabiduria, siempre podrás encontrar la felicidad, ya que el agua es la fuente de inspiración eterna, donde el gozo es siempre renovado, y no depende de circunstancias externas. Recolecta los gozos saludables del jardín interior, que te brindan la dicha imperecedera. Emborracharte por beber el néctar del siempre renovado gozo de dios, sorbo de elixir de misericordia, el gozo mas refinado de la vida, la felicidad perdurable. Si perseveras a su debido tiempo el dios siliente te hablará a través de la voz de la intuición.