El jardín de la lluvia
Yo nose que aroma vagaba en el jardin que me inquietaba. No sabia de que flor provenia y a veces aparecia y luego se iba, caprichosamente, como el vuelo de una mariposa.
El aire, en ocasiones, parecía estremecerse como por alguna cancion lejana, que flotando desde otra orilla venia a encontrarme en mi soledad.
He quedado incierta y sin refugio, ¿porque has venido a mi morada de las plumas, tan inesperadamente, y has decidido terminar con el juego de las mascaras? Tu deseo ha acabado con mi orgullo silencioso. Tu amor ha sido mas fuerte que el engaño de mi mirada y has desnudado la armonia de este lugar y roto las apariencias de los telares.
Durante estos dias, taciturna en el vacio, mis amigas siguen hilando y hablando de las infinitudes de la vida, pero tu, que viniste donde mi, me has hablado sin astucias del corazon y del amor.
Yo solia caminar por la profundidad intocable del humedal escondido. Solia ir a su origen, a aquel manantial, donde el ciervo, danza y desaparece entre las sombras de la luna llena. Aqui la belleza ensoñada de mi amor era infinita, las aves bebian del agua del espiritu, pero ahora has venido y me has descubierto a tu amor y con ello has abierto el libro de las almas.
Esperaba a quien cantara y danzara, pero eres tu a quien extraño, quien aun, entre las flores, persigue al sutil ciervo de la pureza. Te espero a ti, y nose porque. Ven y toma esta flor! Hazlo ahora que es tiempo, y colócala en tu ofrenda, no vaya a ser que pronto se marchite. Apróntate, recoge lo que te ofrece solo el amor sagrado!
Despues de la lluvia, en el sendero, las hojas caidas, el suelo humedo, las plantas silenciosas entre el murmullo de las olas y nosotros juntos en el frescor de la vida.
El bosque ha florecido! Me has dicho mientras tus pies descanzan entre los arboles. Mis ojos erraron por todos los mundos exteriores hasta que se cerraron a tu lado. La luz de la tarde, sobre mis parpados, tintineaba entre las hojas del dosel.